No creo para ser mirada. Mis obras miran a quien las mira.
Trabajo desde la observación profunda: capas y más capas hasta llegar a lo que no se ve a simple vista. Me interesan los mecanismos invisibles, lo que mueve al ser humano, pero también lo que atraviesa la naturaleza y el mundo en su conjunto.
Mi trabajo se mueve entre la luz y la oscuridad, entre lo bello y lo inquietante. Busco imágenes con presencia, que activen algo, que sostengan la mirada y devuelvan algo a quien las observa.
Pinto, dibujo, intervengo ropa y construyo piezas como máscaras, sin quedarme en una sola técnica ni en una sola forma. Construyo universos.
Soy autodidacta. Mi lenguaje nace de la observación, la práctica y la necesidad de ir más allá de la superficie.